Ya os he adelantado algo vía instagram acerca de lo que os voy a contar hoy aquí. He rescatado a mi pequeña Muichan del olvido y quiero hablaros sobre ella y de los sentimientos tan diferentes que he sentido durante un tiempo sobre si quedármela o no.

Compré esta pequeña a una chica por facebook, no le pregunté los motivos por cuales la vendía. La compré en su cajita original, con su ropita, accesorio, y además con otra ropita extra más la peluca.

Estaba deseando de tener una. Reconozco que la veía en fotos a otras personas y me moría de envidia, quería tenerla si o si.

Cuando la recibí todo fue como pensaba, me encantó. Fue aun más si cabe, amor a primera vista. Pero un amor de verdad, de los bonitos y de los que perduran, tanto yo, como el resto de mi familia estábamos encantados en ella. (porque mi Mui es una niña 😉  )

 

 

María José, si tanto te gustaba ¿que pasó?

Sinceramente no lo sé. Pero si sé, desde cuando me viene ese sentimiento como de rechazo hacia ella, y fue justo cuando las falsificaron.

Cuando empezaron a venderse a mansalva dejó de gustarme tanto. Es difícil de explicar, pero yo en mi cabeza tengo mis razones fundamentadas y ordenadas.

Compré una falsificación por las ganas que tenía de tener otra Mui y también para que mi hija de 3 años por aquel entonces, dejara de coger la mía.

Cuando me llegó la falsificación pensé, ¡pero si es igual!, que alegría… Pero nada más lejos de la realidad.

La falsa es una falsa y ese es su nombre. Y por muy parecida que pueda llegar a ser, le falta lo más importante que puede tener un producto, el cariño y el amor que ponen sus creadores.

Esto no es una cosa que haya salido hoy y tenga ganas de compartir, NO. Es una cosa de meses, de pensar en el daño que podemos hacer a personas que luchan por trabajar de lo que les gusta y les entusiasma.

 

 

Sé que mucha de mis amistades de Blythe no van a entender este post, ya que este tema no lo he hablado con nadie.

Empecé con las muñecas a través de Blythe fake. Cosa que me ha servido para aprender y cagarla sin que me costara un ojo de la cara. Hasta hace meses atrás he estado customizando fakes y me  he sentido cómoda. Pero fue entrarme en la cabeza todos los sentimientos encontrados con la Mui, y comprendí mucho más sobre el significado de Blythe.

Justo en esas semanas de mucho pensar, me propuse comenzar a trabajar en mi proyecto personal con muñecas Blythe, y tuve un dilema, ¿¿¿Blythe o Fake???

Si lo hacía con fake me iba a arrepentir muchísimo, ya que estaba segura de que yo iba a ser la primera persona que no tomase ese trabajo en serio, así que no tuve que meditarlo mucho, pero ese es otro tema que os contaré en otra entrada.


 

Ahora, con esta experiencia que he tenido puedo entender un poco más a las personas que defienden lo original, llevan muchísima razón en lo que dicen y estoy de acuerdo en muchas cosas, aunque quiero dejar claro también, que jamás estaré de acuerdo en los malos modos de decir las cosas como he podido leer por Facebook. Y por supuesto entenderé y respetaré siempre a los que empiezan o consumen fakes, están en todo su derecho, es más, yo misma tengo en casa mucho material de aliexpress, que por supuesto voy a agotar. Con un poco más de educación sobre el daño que hacen las falsificaciones puedo decirme a mi misma que una vez agote lo que tengo en casa no compraré nada más fake.

 

Con esta publicación, puede que se abra un debate, estás invitad@ a dejar tu opinión, siempre con respeto y educación para conmigo y con los demás.

Post data: a la Mui Chan me la quedo con mucho cariño. Ya tiene de nuevo un sitio privilegiado en la estantería 🙂

 

 

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